Sonia Gallo

Sonia Gallo

CLICK

Tenía todos los ratones con los morritos hacia arriba, las colas tejidas muy prietas haciendo curvas coquetas en la espalda y todos ellos colocados en una fila marcial dispuestos a ser inmortalizados para mi recién estrenado blog de ‘El Gallo Bermejo’.

- “No debería costarme mucho tomar una buena fotografía de estos ratoncitos” – pensé – “al fin y al cabo la cámara es muy buena”- Ése fue mi primer error.

Las fotos que hice de los muñecos tejidos en la cámara no tenían muy buena pinta, pero al descargarlas al ordenador la decepción fue brutal. ¡No eran ni de lejos lo que yo tenía en mente!.

Hasta ese mismo momento el amante de la fotografía y encargado de inmortalizar todos los grandes momentos de nuestras vidas había sido mi marido. Pero el blog era mío, no podía depender de él para las fotos, así que decidí que yo tenía que aprender a manejar la cámara, por lo menos lo más básico.
Hice cursos y leí manuales; recopilé tutoriales y compré libros.

- “Al fin y al cabo" - ma planteé - "sólo tengo que estudiar durante un tiempo, aprender un poco de técnica base y olvidarme del asunto, volviendo a mis cosas"- Y ése fue mi segundo error. Porque una vez que empecé no ha habido marcha atrás. La fotografía se ha convertido en algo muy importante en mi vida y ahora la mayor parte de los momentos que paso junto a mis dos pequeños (Diego y Guille) transcurren con una cámara al lado.

El día que esperando el autobús del cole de los niños me sorprendí encuadrando mentalmente el autobús a lo lejos como si tuviera una cámara incorporada en los ojos pensé "vale, está claro que ésta no es una afición pasajera". Y no lo ha sido.

Click&Boo es la culminación de todo eso, un lugar donde poder seguir aprendiendo, compartiendo y disfrutando la fotografía, especialmente (por el momento en que nos encontramos en nuestras vidas) la fotografía a los más pequeños. Y además lo hago con la mejor de las compañías. ¿Qué más se puede pedir?

Carolina Batanero

Carolina Batanero

BOO

Desde pequeña las cosas hermosas me han parecido pequeños tesoros, o los pequeños tesoros cosas hermosas, no sé muy bien.

Recuerdo estar en clase aprendiendo a pintar con mis compañeros. Y de repente observando un folio a contraluz, todo un descubrimiento, había un galgo que esperaba a ser coloreado y nadie más parecía haber visto.

Recuerdo también que hacía leer a mi madre mil veces el cuento de una niña que había pintado con temperas su paraguas y cuando salió a la calle con él, llovía en mil colores.

De mayor no paró mi búsqueda de pequeños tesoros, un día me topé con el diseño gráfico y desde entonces me dedico a ello con pasión, como autónoma, hace ya doce años. En cierta ocasión en que necesitaba sacar ideas para una página que tenía que bocetar, mi amiga Sonia me sugirió que mirara la web de cursos de Jackie Rueda para inspirarme. Me pareció muy apetecible gráficamente, pero sus cursos todavía más si cabe. Cofres llenos de joyas visuales que me adentraron en esa hermosa cosa que es la fotografía.

Hoy, con un parche para no tener que estar guiñando todo el rato el ojo, y varios catalejos, los objetivos de mi cámara, me embarco a la búsqueda de nuevos pequeños tesoros, dispuesta a capear tormentas de mil colores con la mejor compañera de tripulación que no podía ser otra que quien me marcó el rumbo, Sonia.

Pequeños tesoros o cosas hermosas, no sé muy bien, que nos aguardan cual galgo en un folio, al tratar de mirar a los demás con los ojos curiosos de la niña de preescolar. Tesoros que una vez encontrados y sombreados con nuestros lápices, queremos que guardes tú porque forman parte de tu vida.